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Funda en 1851, junto a Carlos Manuel de Céspedes,
"La Filarmónica", gran centro cultural
de Bayamo y punto de reunión de ilustres personalidades
entre los que se encontraban Juan Clemente Zenea, José
Fornaris, José Joaquín Palma, José
María Izaguirre y otros más. En estas
tertulias se cantaba, recitaba y montaban obras teatrales
que resaltaban la cubanía y el odio al colonialismo
español.
Desde 1852 es vigilado por sospechoso de infidelidad
al gobierno colonial. En 1854 es obligado a residir
en La Habana.
En 1857 publica, junto a José Quintín
Suzarte y Domingo Guillermo de Arozarena, en el periódico
El Correo de la Tarde y
en la revista siboneyista La Piragua,
varios trabajos de los que han llegado hasta nosotros
Excursión a la gran sabana de Yara y
la contradanza La Piragua. Escribió
algunos artículos sobre costumbres cubanas. Fue
masón de la Logia Redención, presidida
por Francisco Aguilera. Regresa a Bayamo en 1858.
En 1861 es condenado a 14 meses de arresto domiciliario,
ocasión que aprovecha para estudiar Táctica
Militar. Su casa se convierte en centro conspirativo
y fue el lugar donde se constituyó el Comité
Revolucionario de Bayamo.
El 14 de agosto de 1867, en horas de la madrugada,
compone La Bayamesa, marcha guerrera que guiaría
las fuerzas de la rebelión en Bayamo. Fue tocada
por él, al piano, esa misma noche al constituirse
el Comité Revolucionario de Bayamo, y se ejecuta
el 11 de junio de 1868 durante las celebraciones de
la fiesta religiosa del Corpus Christi, en
la Iglesia San Salvador de Bayamo, bajo la dirección
del maestro de obra, músico y director de orquesta
Manuel Muñoz. Poco después
recorre las calles de la ciudad a la par de la procesión
festiva.
El 10 de octubre de 1868 se pronuncia Céspedes
en La Demajagua y Figueredo determina seguirlo y se
incorpora al Ejército Libertador, donde alcanzó
el grado de General.
El 20 de octubre de ese mismo año, durante la
toma de la ciudad de Bayamo, el pueblo le pide a Perucho
la letra de esa música que todos conocían
y comienzan a cantarla al unísono.
Cae prisionero el 11 de agosto de 1870, enfermo de
tifus, bajo la persecución de que hicieran objeto
las tropas españolas a algunas familias insurrectas,
entre ellas la suya.
De esta manera fue ejecutado junto a Rodrigo e Ignacio
Tamayo el 17 de agosto de 1870 por el delito de "infidelidad"
a la patria, el hombre, cuyas últimas palabras
fueran: ¡Morir por la patria
es vivir!

Monumento a Perucho Figueredo
en el Parque Céspedes, Bayamo. |
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Vista posterior del monumento |
Tarjas del monumento
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