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Su gran interés por la música lo llevó
a tocar varios instrumentos: flauta, piano, guitarra,
violín, violoncelo, convirtiéndose en
un notable compositor. Fue maestro de capilla de la
Iglesia Mayor y fundó una orquesta de música
culta, sacra y popular que se convirtió en la
más importante de la ciudad natal.
Dirigió su orquesta para que el 11 de junio
de 1868, tocara por vez primera en el Te Deum
y Procesión del Corpus Christi y en
presencia de las autoridades españolas, la marcha
subversiva de Perucho Figueredo:
La Bayamesa, que devino posteriormente
en Himno Nacional de Cuba.
Al ser tomada la ciudad de Bayamo por los independentistas,
fue designado Regidor del Ayuntamiento. Más adelante,
ya la ciudad en poder de los colonialistas españoles,
fue detenido y juzgado; aunque se le pidió pena
de muerte por fusilamiento, la defensa logró
la absolución.
Muere el 14 de diciembre de 1895, en la misma casa
que lo viera nacer.
Entre sus obras figuran: Tema con variaciones,
para clarinete; Homenaje, marcha fúnebre;
Ave María y las canciones Elvira,
A la luna y Hermosa rubia.
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